lunes, mayo 16, 2005

Corrección política

La corrección política está de moda. El talante, y todo eso. Se trata de no decir en voz alta lo que todo el mundo piensa, por aquello de no ofender, sobre todo a las minorías, etc. Más curioso aún que la imperancia de algo que al final es sólo hipocresía me parece el hecho de que se sancione a unos por no usar esta corrección, mientras que a otros no sólo no se les sancione, sino que hasta se les ría las gracias.
Tenemos un ejemplo cojonudo en el mundo del deporte: Esta mañana, mientras veía a la gran Montserrat Domínguez en Antena 3, han pasado unas imágenes del tío Sam Etoo insultando a lo que se supone que es el equipo de fútbol del Madrid. También podría ser a la ciudad, a la Comunidad Autónoma, etc. Da igual. El caso es que ninguno de los periodistas de la tertulia de Antena 3 han criticado al tío Sam. Una chiquillada más, parece. ¿Lo es? Nadie del club ha dicho nada. Todo el campo le coreó. Probablemente no sólo el aforo del campo. Al garrulo mulletudo defensor de los vándalos de Sabadell, el "anti-sistema", también me lo imagino riéndose por lo bajini.
La duda no sea tal vez preguntarse si alguien se imagina a cualquier jugador del Madrid haciendo algo parecido en la celebración de un título, porque es un hecho que carece de importancia. Es más, en los 7 títulos que se han celebrado en los últimos 5 años nadie ha dicho nada. No me imagino a Zidane, a Raúl, a Casillas... Etc. Y no porque alguno de ellos no lo desee o no lo piense (me imagino perfectamente a Guti cagándose en el Barsa), sino porque alguien les habría parado los pies desde dentro, y porque la gente inteligente sabe que si en este país te metes con según quién, te pones a la altura de Hitler.
Lo que me molesta es que al revés, no pase lo mismo.
De todas maneras, después de vivir un tiempo en Barcelona, tengo que decir que lo que hizo y dijo el tío Sam no parece tan extraño. Es la manifestación, algo grosera, tal vez, de algo que es común en Cataluña, alentado por la prensa y por según qué partido político hasta la náusea. Finalmente, es una demostración más de que, por mucho que desde fuera se piense lo contrario, aquello que se llama "el seny català", no existe. Hay que olvidarse. Es un invento.
Ahora bien, estimado Sam, el refranero castellano de nuevo sale en mi auxilio y dijo: Arrieros somos, y en el camino nos encontraremos...
Ah, por cierto: Como dice el gran Miguel Gutiérrez en www.notasdefutbol.com, si Etoo me llama cabrón, me legitima para llamarle negro. Y santaspascuas.